Nuestra queridísima Ajuli, profesora de Derechos Humanos, dijo el otro día algo que me dejó sorprendida.
No tengo muy claro por qué llegó a decir eso, quizás fue resultado del análisis de las ideas de Marx en relación con la familia o simplemente otro de esos muchos momentos en los que la hippie india nos cuenta cosas de su vida. La cosa es que hablando y hablando como buena cotorra que es la mujer (pero no por eso menos querida), nos dijo que su gran país a pesar de los muchos errores que cometía hacía una cosa bien: permitir a las familias tener tantos hijos como quisieran, al contrario de como sucedía en otros lugares. Pues ya me dirá a mi qué de bueno tiene no controlarlo cuando India es el segundo país con mayor población del mundo y la gente se muere de hambre en las calles, cuando los padres ven a sus hijos como pequeños trabajadores que no van a la escuela para llevar dinero a casa y cuando encima muchas veces los padres, eso lo corroborará Maite, les dejan sin comida, o cena.
En fin, esos derechos humanos que a veces me sacan de quicio.
Lo de “permitir tener hijos” más que permisivo suena a autoritarismo. Lo traduzco y no puedo entender otra cosa que “prohibido poner medios para no tener hijos”.
Eso también pasaba en nuestra “querida dictadura anterior”, los jovenes de hoy no lo habeis sufrido en vuestra propia piel, mi generación tampoco, pero sí las anteriores. Cuando las familias eran de 5,6, y más hijos. Y eso se traducía literalmente a mano de obra.
Un concepto que a vuestros oídos suena totalmente obsoleto, menos mal. De algo ha servido la campaña propreservativos que hemos hecho vuestros padres.Y no lo olvideis, llevarlo siempre en el bolsillo.
quizás la cuestión no sea permitir o prohibir, quizás sea dar los medio suficientes para que cada familia tenga los hijos que quiera (que suele ser igual a que cada familia sabe a los que puede mantener) y ahí si que entra el tema del acceso a métodos anticonceptivos…
…un beso!
No sé por qué, quizás por la postal que hoy, tras una semana ausente, he encontrado, pero te echo mucho mucho de menos, más de lo que nunca te he echado de menos.
te siento más adulta, más mayor y mucho más contenta. Eres una mujer y no una adolescente. Rocío, te siento más querida que nunca.
Hoy, por ti, me pongo la camiseta.
Hola Rocío:
pasaba por casualidad y…sorpresa, dos nuevos textos.
Me relamo con los zumos de Kerala. tendré que ir.
Los niños son lo mejor ….sin pobreza(ni material, ni espiritual) que sigue siendo una forma de violencia, de agresión.
En Europa tenemos menos niños pero igual un buen puñado están muy solos.
Como tengo una dulce relación con India, hoy, ni un solo reproche. que ví a más niños juguetones que llorando de hambre.
Descansa, estudia y ríete mucho…por ese orden. Besos.
PD: a Pablo…¡lo mismo!
ay, qué ilusión me hace leerte!
Ay, Rocío.
Estás completamente desaparecida. Yo tampoco puedo hablar demasiado porque ando perdido por esta isla alejada de la mano de dios, lleno de trabajo y con la vista puesta en Junio. Mis dudas acerca el futuro vuelven a surgir y ahora, a pesar de tener claro qué voy a hacer y en qué ámbito geográfico hacerlo, dudo entre la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universitat Pompeu Fabra. Sinceramente, poco o mucho puede variar una y la otra. Estamos hablando de la segunda y la primera universidad mejor de España en Políticas, respectivamente. De una universidad en campus con todas las facilidades y comodidad y tranquilidad que ello comporta (además también de los inconvenientes) y de una universidad céntrica que, por supuesto, también tiene ventajas e inconvenientens.
De los inconvenientes el principal es dónde voy a vivir. Algo tan tan básico que, en un lugar se complica más que en el otro. En el centro es más caro, aunque tampoco excesivamente más. He encontrado una residencia en la que tendría habitación para mí sólo con baño y cocina individual. Ello por 80 euros más que un piso compartido en la UAB…
Todo son pros y contras, todo equilibra la balanza y, sin embargo, sé que, una vez con la duda en la cabeza, acabaré cambiando de idea, porque soy así, admitámoslo…
te seguiré contando.
te mandaré un mail hablándote de la Lliga de debat universitari, del fin del curso de monitor y de las expectativas de futuro.
espero que me cuentes sobre las tuyas y, por qué no, sobre las de Iñaki, que él no lo hace.
Un besazo, guapa.
Señorita! Cuánto tiempo!
Me parece curioso que tu profesora diga eso. Con tu permiso voy a hacer una pequeña reflexión sobre uno de esos datos que te encuentras por ahí y que no le prestas atención hasta que te zurra con un garrote en la cabeza.
Leía en un libro (“El universo en una cáscara de nuez”, de Stephen Hawking), que según diversos cálculos no basados en el nivel de desarrollo de la agricultura, el planeta puede sostener (alimentaria y energéticamente hablando) a un máximo de 7.000 millones de personas.
La última vez que leí un dato sobre la población mundial íbamos por 6.300 millones. Concederé el beneficio de la duda a ese dato de 7.000 millones, y supondré que en realidad son 8.000, por aquello del error científico.
Nos acercamos peligrosamente a esa “barrera”. El significado de ese límite no es que a partir de ese número de personas el planeta comenzará a contaminarse y esas cosas que, aunque urgentes, son menos graves. En concreto quiere decir que el planeta (suponiendo las más avanzadas tecnologías agrícolas, que no poseemos, y el total de la superficie emergida cultivada, que supondría un enorme desequilibrio ambiental) puede alimentar y abastecer las necesidades energéticas de un máximo de 8.000 millones de personas. El problema creo que está claro.
Estoy de acuerdo, las personas deberían tener derecho a tener hijos. Pero oiga, es que también deberían tener derecho a gastarse el dinero en lo que quiera, incluido contaminar el planeta vilmente, y estoy seguro de que a tu profesora la segunda opción le parece cruel y castigable. Pues, por cruel y castigable que le parezca, criar un hijo gasta muchísimos más recursos del planeta que dejarse el agua caliente corriendo durante un día porque se te olvidó cerrar el grifo.
Está bien. Es un problema. Hay demasiada gente el planeta. ¿Solución? Hombre… a este paso, me parece que ya se están encargando los EEUU de que no quede mucha gente en este mundo. Ahora, una solución menos drástica.
El gran problema, económicamente hablando, de los países occidentales desarrollados es su baja tasa de natalidad. Es verdad que la competencia con China es brutal, pero no creo que vaya a tardar mucho en surgir una nueva revolución en ese país, al más puro estilo Tiannanmen. Vamos a lo que vamos, la natalidad. Sin natalidad, no hay Estado de derecho, ni Seguridad Social, ni nada por el estilo. Se me ocurre que, si se prohibiera tener hijos en los países occidentales y se obligara a adoptar niños de países donde (crudamente) les sobran, estaríamos matando dos pájaros de un tiro.
Y como toda solución, tiene sus problemas. Aparte del impacto social, que como mínimo cambiará nuestra sociedad de la cabeza a los pies, está el económico. Es difícil predecir cómo se comportará el mercado ante un cambio como ese. Y por último, aunque esto creo que es secundario, está el tema de la diversidad genética.
En fin, es una solución, y como toda solución sólo crea más problemas. El objetivo es que los problemas secundarios sean menores que los iniciales…
¿Qué opinas? (Ya, ya me callo)
Un beso guapísima, espero un e-mail contándome cosas de tu estancia en las tierras de Gandhi. Sé feliz.
Adri! =)
hola Rocío, a verdade é que eu non ando perdida polo mundo como moitos galegos. Estamos e vivimos na nosa terra.De todas formas felicitarte polo blog, porque ti tamén tes que contar e os que estamos eiquí nos sirve para saber como se ve ó mundo a través dos ollos de quen o vive.
Me gustaría que visitases o noso sitio web, o noso fin e difundir a cultura galega en tódalas súas manifestacións a todos os galegos que andan polo mundo. Visítanos e opina se queres.Mil bicos e segue relatando como é a túa vida na India. http://www.videotecagalega.es.
Enhorabuena por tu blog, con algunos de tus artículos haces que lleguen unas gotitas a mis ojos, a veces de dolor y otras de alegría. Te seguiré desde Galicia. Un saludo.
Hola Rocío, siento no haberte escrito antes. Me he acordado de ti por lo de Bombay y me han avisado que salías en la voz digital. Espero que estés bien y que no arriesguéis demasiado. Pronto te escribiré y te contaré más cosas.
Besos
Cristina