Fuentes web
Entradas
Comentarios

Christmas Buddy

Redactar toda una semana en Nueva Delhi me lleva su tiempo así que mientras lo intento ¿por qué no hablar de nuestros colegas navideños?

Ayer cada alumno del Colegio sacó un papelito de un sombrero y a escondidas miró quien era la persona a la que desde el día de hoy hasta Winter Break debía hacerle la vida un poco más feliz con chocolates, caramelos, dibujos, poemas o cualquier cosa original y divertida que se pueda dejar en su casillero o en su habitación, ¡sin que sepa quien es ese fantasmilla que cogió la pieza de papel que tenía su nombre! Un amigo invisible a lo grande donde hasta el director y varios profesores participan (¡y menos mal que no me tocó ninguno de ellos!)

Theatre Week

En febrero hay una semana que en el colegio todo se vuelve teatro, puro teatro, tanto que ya se ha empezado a organizar.

Diferentes personas con ganas de dirigir escribieron obras, musicales y demás para representar en esas fechas y de todas las propuestas se escogieron cuatro. Cuando pasen dos semanas empezarán las audiciones y… ¿recordáis las típicas series americanas en donde un montón de personas se prepara un papel porque quiere que le asignen al protagonista principal? Pues así será exactamente, sobre todo porque tres de las obras no son conocidas pero hay una que promete, una con la que todos los estudiantes quieren (o queremos) triunfar, GREASE!

Ahora sólo queda trabajar y ver quien hará de Sandy y quien de Suco!

=)

Jalogüín

Indiana Jones y su novia, un diablillo, una calabaza, buceadores, belgas, fuentes y mucha gente vestida de negro con ojeras. Caramelos, manzanas, luces, música y… ¡un auténtico laberinto del miedo!

Jalogüín (como Pepito Grillo dice que se escribe) estuvo muy muy bien… :)

¡Al fin una fiesta bien organizada en MUWCI! Hasta Carmeen, la profesora de biología, se convirtió en bruja y se pasó a bailar (o a robar caramelos, no lo sé) con sus hijas! Buh! =D

¡Ayer y por increíble que parezca la rompí! Fui capaz de no sé muy bien cómo ir en contra de la ley que nunca falla, la ley de las tres eses (Studying, Socializing and Sleeping).

La teoría expone una verdad como un templo: en un United World College nunca podrás hacer las tres eses al mismo tiempo, tienes que resignarte y escoger: o estudias y duermes, o estudias y *socializas o *socializas y duermes.

Mmm… no, no, no. Me parece que me confundí. Definitivamente esa regla es invencible… de no ser así creo que no estaría deseando acabar de escribir para ir a echarme una pequeña siesta, o grande, quién sabe…

*socializar: verbo que en español no existe pero que a estas alturas y gracias al inglés ya se ha introducido en nuestras cabecitas.  ¿Traducción? Simplemente ir a dar una vuelta, encontrarse con Fulanito y Menganito y ponerse a charlar.

Vegan Week

Llega un momento en el que de defender tanto a las minorías que se sienten oprimidas nos olvidamos de los derechos de las mayorías. ¿Un ejemplo? La vegan week en MUWCI.

Este Colegio ha sido el primer lugar donde me he encontrado con un considerable porcentaje de vegetarianos y veganos. Los primeros no comen ningún tipo de carne (y mamá, aunque no quieras afirmarlo para que no nos unamos al vegetarianismo, ¡tampoco comen pescado!), y los veganos además de no comer carnes tampoco toman derivados (huevos, leche, miel…). Hasta aquí perfecto, pues en la cafetería se sirven menús adaptados para omnívoros, vegetarianos y su variante vegana.

¿Y cuándo empiezan los problemas? Cuando yendo un grupo de gente a Pune no podemos entrar en un restaurante que ofrece algo llamado beef (carne de búfalo con suerte) porque “yo soy vegano” y cuando eufóricamente anuncian en el College Meeting que dentro de dos semanas tenemos la Vegan Week. No tengo muy claro todavía con qué tipo de platos nos encontraremos pero confío en poder seguir disfrutando del queso que sólo sirven los MARTES, de las tortillas que sólo preparan UNA VEZ por semana en el desayuno y del pollo que encontramos MUY DE VEZ EN CUANDO entre el arroz.

Pero claro… Nosotros siempre comemos carne y como en los restaurantes usuales uno no encuentra ensaladas, crepes y arroz hemos de ceder los de siempre.

Lo siento, pero este tema hoy me ha molestado demasiado.

Mumbai – Bombay

En MUWCI muy de vez en cuando y cuando el director quiere nos dan permiso para escaparnos de este lugar un fin de semana. Es por eso que el pasado viernes, sábado y domingo decidimos visitar la ciudad más poblada y húmeda del mundo. Ya sé que no suena muy bien, pero mereció la pena haber pasado seis horas de ida y seis horas de vuelta en un jeep hasta llegar a Bombay, el segundo paraíso de la canción de Mecano.

Lo cierto es que nos movimos en una zona bastante tranquila, para qué engañarnos, una zona más bien turista, claro que dentro de lo que es Bombay esta sería la zona menos turística de un país occidental.

Aunque al principio podía no parecerlo acabamos viendo un montón de cosas interesantes: edificios coloniales, jardines, ruinas de templos hindúes y, ¡al fin! ¡Comimos haburguesas!

Los templos los encontramos en Elephanta Island, una isla que está a una hora de la ciudad y donde al llegar descubres no muchos sino muchísimos monos. Así como suena, monos. Y regateos, porque este es el país favorito de todo aquel que sin regatear no es feliz, aunque para mercado en el que discutir el precio de un vestido, una toalla, utensilios de cocina o comida tenemos Crawford Market, hecho por y para indios, por lo que esos tres extranjeros como nosotros (Frida de Panamá, Pablo de Vigo y yo) llaman demasiado la atención. La verdad es que no sólo en Crawford Market, también en Chowpatty Beach, Hanging Gardens o Causeway Street conseguíamos que alguien se acercase a ofrecernos un puesto como extra en una película de Bollywood.

Ah! Y el Taj Mahal Hotel junto a la Gateway of India, ¡cómo no contar lo maravilloso que es aquello!

Resulta que una calle más allá de aquella donde corrían las ratas, donde una fila de personas dormía en la acera, donde un hombre se estaba bañando, aparece el gran hotel, el espectacular Taj Mahal, inmenso, perfectamente iluminado y siendo alabado por las carrozas de caballos que lo rodeaban. El sitio más lujoso en el que he entrado nunca (aunque no hay que olvidar que nos quedo mucha Zarzuela que ver), porque entramos. ¿Y cómo si íbamos con vaqueros, con mochilas y sudando? Sencillo: somos blancos y por eso cuando entramos al baño hay una persona que nos echa jabón en las manos, que después nos seca y nos desea por tercera vez consecutiva los buenos días.

Eso es contraste, eso es India.

Mamá quiero ser artista

Si hay una clase a la que realmente se va con ganas aunque empiece a las 7.30 de la mañana es Teatro. Porque sí, al final haré Español, Inglés, Matemáticas, Química, Derechos Humanos, Teatro y si el jefe de estudios me lo permite también Hindi.
 

Quizás sí da un poco de vergüenza tener que gritar como un loco a esas horas en medio del jardín, correr alrededor de un árbol y entonar unas cuantas notas. Y también te llena de nervios pensar que sobre noviembre interpretaremos una obra de Roald Dahl en diferentes escuelas de India, que tendré un papel en La Casa de Bernarda Alba (mi profesor está prendido de las obras de Lorca) y que seremos los responsables de que las luces y el escenario no se caigan cuando nuestras segundos años enseñen al resto del Colegio lo mucho que han estado trabajando.
 

Ay, si todo eso nos da miedo, ¿por qué estamos en teatro?

Quizás porque los nervios son la mejor fuente de energía. Y eso no lo digo yo, eso lo dice… (puntos suspensivos, porque pasadas tres semanas todavía me cuesta recordar los nombres).

 

Look at this town, the rainless town
full of noises of boots and shots,
poked by bayonets, people shreik.
This is the starving town.

Mother Teresa’s Home

Después de una hora de viaje llegamos a una aldea donde todo eran chabolas. Chabolas normales, grises y pequeñas, con infinidad de barro alrededor y con charcos en los que los niños se daban un chapuzón. Vamos, como todas las que te encuentras cuando vas de camino a la ciudad. No sabría exactamente decir de qué material están fabricadas, pero resulta muy curioso contar que los tejados hechos con plásticos azules son aquellos que confundimos en el primer aterrizaje en Bombay con piscinas.

Viendo esta imagen semejaba que nos acercábamos a un centro en el que realmente podíamos ayudar, a un sitio que de veras necesitaba nuestra presencia. Sin embargo cuando el jeep se paró aparecieron unas verjas que se abrieron para dejar ver dos edificios blancos que en el centro se fundían en unos jardines muy bien cuidados culminados con una estatua de la Madre Teresa de Calcuta.

Si en un momento nos pudo parecer hipócrita ir hasta Manavya en dos jeeps, gastando una cifra considerable del dinero del Colegio en el transporte, para estar allí una hora y quince minutos jugando, bailando, hablando y cantando con unos niños que vivían en condiciones bastante malas, os podréis imaginar qué tal nos sentimos al ir a un sitio tan lejano como el Mother Teresa’s Home para intentar entablar una conversación con niños que sí hablaban inglés, que estaban atendidos constantemente y que vivían en condiciones aceptables.

No digo que no sea necesario, pues a fin de cuentas eran niños huérfanos que como toda persona en este mundo necesitan de los demás para crecer, pero sí opino que a veces hay iniciativas importantes enfrente de nosotros en las que tomar parte y que por comodidad acabamos optando por hacer lo más sencillo.

Pune

Como Pablo dijo esa es una ciudad que bien puede estimularte como ninguna otra o puede hundirte en un charco. De tres veces que he pisado las carreteras y deseado pisar las aceras de Pune he sacado sensaciones diferentes: incredulidad, emoción y agobio.

La incredulidad vino de los olores, de los sonidos, del desorden, de la gente y los contrastes. La emoción y el agobio también.

No sé a qué pueden deberse tan distintas reacciones pero está claro que oír constantemente las bocinas de los coches, los motores de los rickshaws, los timbres de las bicicletas, oler a comida picante, a pescado, a putrefacción y sentir que a cada paso que das un niño o un anciano te toca el brazo, te habla en hindi, pretende limpiarte los zapatos o te pide comida tiene que afectar de alguna manera.

Y aunque suene hipócrita quizás, en esos momentos, cuando el aire estaba tan cargado de polvo, lo único que de verdad me apetecía era entrar en ese centro comercial, sí, ese que está junto a la interminable fila de chabolas y donde la gente con gran poder adquisitivo de la zona disfruta de sus compras mientras en la calle los demás continúan su caótica tarde.

De entre las muchas cosas sorprendentes que esconde MUWCI hay una que en la primera semana ya impacta. Esa cosa extraña podría ser el mecanismo de las lavadoras, pero eso no sirve, pues no todo el mundo hace la colada la primera semana. También las ranas que se esconden debajo de la cama entraría en este apartado, pero… no es de lo que quiero hablar. Lo que me apetece es escribir algo sobre la relación alumnos profesores, porque no me atrevo a decir que es mejor, pero diferente seguro.

¿Cuándo se ha visto que un profesor invite a unos cuantos alumnos a cenar a un restaurante acompañado de su familia?

¿Y cuando una tutora se junta con esos 10 estudiantes que están a su cargo para comer lasaña en su casa un martes por la noche?

Viven en nuestra misma residencia, aunque no tienen un corner, sino un salón, una terraza, una cocina, una habitación y un baño, comen (si es que no tienen ganas de cocinar) en nuestras mismas mesas y nos hablan de lo que les apetece o les deja de apetecer.
Desde luego estas cosas en el Neira Vilas no pasaban, y mucho menos el director y su mujer nos ofrecían su casa, su café y su ayuda por si algún día necesitábamos algo. Claro que… ¡tendremos que plantar 100.000 árboles en el campus! Pero esa es otra historia…

« Entradas Recientes - Entradas antiguas »